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  • flosofar 10:46 el 26 January 2010 Permalink | Responder  

    ANÁLISIS DE UN PROBLEMA FILOSÓFICO 

    ¿QUÉ ES LO FEO?

    A modo de ejemplo te proponemos analizar un problema filosófico, sin embargo queremos aclarar desde ya que existen múltiples formas de hacerlo y esta es tan solo una perspectiva entre tantas…

    Para ello nos basaremos en la obra de Umberto Eco: “Historia de la Fealdad”.

    Actividad:

    ¿Qué es lo feo según tu punto de vista? ¿Y lo bello?

    Si los encuentras destaca al menos tres elementos de fealdad y belleza en la representación de Peter Paulus Rubens.

    LO SINIESTRO

    Lo siniestro. Sigmund Freud [P.D.F]

    LO FEO DE SITUACIÓN

    “En una historia de la fealdad hay que incluir también lo que podríamos considerar feo de situación.

    Imaginemos que nos encontramos en una habitación familiar, con una hermosa lámpara sobre la mesa: de repente, la lámpara se eleva en el aire.

    La lámpara ,la mesa y la habitación siguen siendo las mismas , pero la situación se ha vuelto inquietante y , como no podemos explicarla, nos resulta angustiosa, o según la resistencia de nuestros nervios, terrorífica.

    Es el principio por el que se rigen los episodios de fantasmas y otros acontecimientos sobrenaturales , en los que nos espanta o nos causa horror algo que no es como debiera ser.


    En 1919 Freud escribe una obra sobre lo siniestro.

    Es un concepto que existía desde hacía tiempo en la cultura alemana y Freud había hallado en un diccionario una definición se Schelling según la cual es siniestro aquello que debería haber permanecido oculto y que ha salido a la luz.

    En 1906, Ernst Jentsch había escrito Sobre la psicología de lo siniestro, donde lo definía como algo inusual, que provoca “incertidumbre intelectual” y que “no se logra comprender”.

    Freud se extendía sobra la etimología del término, examinando un campo semántico que abarca en distintas lenguas conceptos como extraño o extranjero…incómodo , que provoca horror angustioso…horripilante…

    Freud admitía con Jentsch que sin duda lo siniestro se presenta como antítesis de todo lo que es confortable y tranquilo, pero observaba que no todo lo inusual es siniestro ; recordando a Schelling, afirmaba que resulta siniestro aquello que constituye un regreso de la represión , etc, es , de algo olvidado que emerge de nuevo y, por lo tanto, de algo inusual que aparece tras la supresión de alguna cosa conocida, que había perturbado nuestra infancia personal o la infancia de la humanidad (como el retorno de fantasías primitivas sobre los espectros y otros fenómenos sobrenaturales)

    Coherente con sus principios  Freud, retrotraía la represión individual a temores referentes al sexo y especialmente al temor a la castración; de ahí que citara como hechos siniestros situaciones “góticas”, como miembros separados del cuerpo, cabezas cortadas o pies que bailan solos.


    SIGMUND FREUD :”LO SINIESTRO”

    “No hay duda de que esto pertenece a la esfera de lo angustioso , de lo que genera angustia y horror , y es igualmente cierto que este término no siempre se utiliza en un sentido claramente definible , de manera que casi siempre coincide con lo que se considera angustioso en términos generales …

    Lo siniestro es esa clase de sentimiento angustioso que se remonta a lo que conocemos desde hace mucho tiempo, a lo que nos resulta familiar…

    La palabra alemana “unheimlich” [siniestro] es evidentemente la antítesis de “heimlich” [confortable, tranquilo, de Heim, casa]…y se deduce lógicamente que si algo suscita angustia es precisamente porque no es conocido y familiar.

    Es obvio, no obstante que no todo lo que es nuevo e inusual es angustioso , la relación no es reversible; lo único que se puede decir es que lo nuevo se convierte fácilmente  en angustioso y siniestro ; algunas cosas nuevas son angustiosas, pero ciertamente no todas.

    Hay que añadir algo a lo nuevo y a lo inusual para que se vuelva siniestro…” Freud [1919]


    El análisis más profundo lo dedicaba al Hombre de la arena de Hoffmann.

    En este cuento un niño  empieza a tener pesadillas inexplicables a propósito de un misterioso conocido de su padre , que cree que de noche sube las escaleras que conducen a su habitación , y al que identifica con el hombre del que le hablaba su madre, que arroja arena a los ojos de los niños que no quieren dormir hasta que los ojos desaparecen del rostro.

    Freud escribía que “la angustia de perder la vista es muy a menudo un sustituto del miedo a la castración.”

    En el relato el protagonista ya mayor, se enamora de una bellísima muchacha, Olimpia, que en realidad es una autómata.

    En esta “incertidumbre intelectual” acerca de lo inanimado y lo viviente reaparecería otra situación infantil (en este caso no terrorífica): el deseo de que las muñecas puedan cobrar vida.


    Roger Caillois marca una diferencia entre lo maravilloso y lo fantástico, y asigna lo maravilloso a todas las culturas en las que es natural y no sorprende que sucedan cosas sobrenaturales, hasta las creencias en el milagro.

    Es lo que sucede también con los cuentos.

    Un niño en circunstancias normales no se asusta oyendo explicar o viendo imágenes de seres fabulosos malvados y monstruosos, pero puede sufrir terribles pesadillas si en sueños o en un duermevelas agitado, inmerso en la oscuridad, sueña con la llegada del lobo o tiene la impresión de que la bruja , sobre la que ha fantaseado alegremente durante el día, se asoma a la ventana.

    En este sentido, el cuento siempre ha estado repleto de horrores capaces de provocar obsesiones infantiles; piénsese en las apariciones espeluznantes en el Pinocho de Collodi, o en las crueldades que se representan tranquilamente en muchos cuentos o en relatos que se pretenden educativos, como Pedro Melenas Struwwelpeter.


    “Es un hombre malo que se aparece a los niños cuando no quieren irse a la cama y les arroja puñados de arena a los ojos hasta que estos sales de las órbitas, gatos sangrientos; entonces, los mete en un saco y al claro de la luna se los da como alimento a sus pequeños , que están en el nido y tienen el pico curbado como las lechuzas; con este picotean los ojos de los niños desobedientes.

    Desde entonces se me quedó fijada la terrible imagen del Hombre de la arena; por la noche , cuando las escaleras retumbaban con el ruido de sus pasos, temblaba de miedo y de angustia ; ni siquiera mamá lograba arrancarme otra cosa que no fuera el grito balbuceado entre lágrimas “El Hombre de la arena! El Hombre de la arena!”

    Me precipitaba a mi dormitorio y toda la noche me torturaba la horrible aparición …

    Muy cerca de la puerta se oye un paso más fuerte, un golpe en el picaporte y la puerta se abre de par en par chirriando. Doy un salto, me armo de valor y prudentemente echo un vistazo detrás de la cortina .

    El Hombre de la arena está en el medio de la habitación , delante de mi padre…El misterioso, el temido Hombre de la arena es el viejo abogado Coppelius, que aveces almuerza con nosotros…Imagínate un hombre alto , de anchos hombros , con una enorme cabeza deforme, un rostro terroso, cejas espesas y grises , bajo las que brillan dos ojos verdes y penetrantes como los de los gatos, y una gran naríz carnosa aplastada sobre el labio superior. La boca gruesa se le ensancha en una sonrisa burlona , y entonces aparecen en las mejillas dos manchas rojas , y un extraño sonido , como un silbido, surge de entre sus dientes apretados…”

    El mago Sabbioline. Hoffmann. El Hombre de la arena 1816

    El Hombre de la arena [P.D.F.]

    Por esto autores como Angela Carter o Isael Allende nos remiten al cuento como momento terrorífico.

    Freud reconocía que su identificación de lo siniestro con el regreso de la represión se refería a la vida cotidiana, pero destacaba que  el arte cuenta “con muchos medios de los que la vida no puede disponer para producir efectos inquietantes. Por ejemplo, Otra vuelta de tuerca, de Henry James (1898) nos muestra que , cuando los mecanismos ordinarios de la novela gótica ya no conseguían aterrorizar a unos lectores ya advertidos, en la segunda mitad del siglo XIX se recurrió a mecanismos más refinados.

    En una vieja mansión rural , un niño y una niña de extraordinaria sensibilidad, Gracia y dulzura son confiados al cuidado de una joven ama de llaves, pero poco a poco la mujer tiene la impresión de que los dos niños no son tan inocentes como le parecían  y de que mantienen contacto con los siniestros fantasmas  de un criado y un ama de llaves anterior.

    Todo transcurre en una atmósfera de pesadilla y aunque el lector sospeche que todo es consecuencia de la paranoia de la institutriz, no logra entender ciertos hechos que perecen suceder de verdad.

    Domina por completo la incertidumbre intelectual entre lo real y lo imaginado.

    Inspirándose de nuevo en Freud, Callois escribe que lo fantástico como siniestro se manifiesta en una cultura en la que se cree que el milagro ya no es posible, y que todo debería poder explicarse según las leyes de la naturaleza, por las que el tiempo no puede retroceder, un individuo no puede estar al mismo tiempo en dos lugares distintos, los objetos no tienen vida, hombres y animales tienen características diferentes, etc.

    Lo inexplicable aparece, pues, cuando no encontramos una habitación o un camino que conocíamos perfectamente, cuando los mismos hechos se repiten una y otra vez, un maniquí se anima, lo que se creía un sueño o una pesadilla resulta ser real, aparecen fantasmas , o se sospecha que algunas personas puedan echar el mal de ojo.

    El colmo de lo inexplicable inquietante es por último , la aparición de un sosias, es decir, de nuestro doble.

    Encontramos apariciones de sosias en Gogol, Gautier, Poe y otros autores, y la experiencia es aún más angustiosa cuando, como en Dostoievski todo el mundo lo considera o parece considerarlo la cosa más normal y aceptable.

    Freud recordaba que , si bien en la Antigüedad (cuando el Faraón se aseguraba una especie de supervivencia haciendo esculpir su imagen) el doble era garantía de inmortalidad, en una fase que se ha superado  el narcisismo primario del primitivo y del niño, el fenómeno se convierte en siniestro aviso de muerte.

    Un hecho siniestro muy conocido es el vampirismo.

    Hoy en día, la literatura y el cine se remiten por lo general al arquetipo del Drácula de Bram Stoker 1897, pero el tema del ser que chupa la sangre ajena para continuar su inquieta vida más allá de la tumba procede de antiguas leyendas.

    El vampiro genera angustia no tanto al manifestarse en forma de ser murciélago  con los caninos chorreando sangre , porque en este caso simplemente provoca miedo, como cuando no se tiene la certeza del vampirismo ajeno sino solamente la sospecha.

    La sospecha como generadora de inquietud la encontramos en cierta pintura contemporánea cuando una simple casa, con una luz ambigua y aislada en el paisaje se vuelve “haunted”, se carga de significados amenazadores y malignos .

    El Kafka de” El proceso” fue maestro de la sospecha , aunque a veces (como en la Metamorfosis) más perturbador que el horror que se muestra y describe (un hombre se despierta convertido en un insecto repugnante) es el hecho de que familiares y conocidos consideren el hecho embarazoso pero completamente normal y no sospechen que el relato habla de nuestra aquiescencia al mal que nos rodea.

    Tenemos, por último el retorno de los muertos. Ya Rosenkranz dedicó un análisis a lo espectral en la Estética de lo feo

    La muerte por sí misma no es aún espectral. “Podemos velar imperturbables junto a un cadáver . Pero si un soplo de viento agitara el sudario o la luz oscilante desdibujara los rasgos, entonces la idea pura y simple de la vida en el muerto…tendría en sí misma algo de espectral”

    El fantasma no tiene la tranquila obviedad de los lémures de la Antigüedad, de los demonios, de los ángeles o de las criaturas fantásticas , que son tal como eran desde el principio.

    La aparición del muerto desde el más allá aunque deseáramos que viviera todavía adquiere la condición de una “espantosa anomalía”.


    LO ESPECTRAL

    KARL ROSENKRANZ Estética de lo feo III 1853

    “La contradicción de que el muerto esté aún vivo constituye el horror del miedo a los espectros.

    La vida muerta en sí no es espectral: podemos velar imperturbables junto a un cadáver. Pero si un soplo de viento agitara sus rasgos, la idea pura y simple de la vida en el muerto-un pensamiento que tal vez en otra situación podría resultarnos muy grato-tendría en si algo espectral.

    Para nosotros la vida acaba con la muerte; la aparición del más allá a través de un difunto tiene el carácter de una anomalía espantosa.

    El muerto, perteneciente  al más allá, parece obedecer a las leyes que no conocemos . Con el horror ante el muerto como ser presa de la descomposición , con la veneración por el muerto como ser consagrado, se mezcla el misterio absoluto del futuro.

    Para nuestros objetivos estéticos tenemos que separar la sombra del espectro , del mismo modo que hacían los romanos con los lémures y las larvas.

    La idea de espíritus que pertenecen desde su origen a otro orden tiene en sí algo de espeluznante, pero no tiene nada de espectral.

    Demonios, Ángeles, Gnomos son tal como son desde el principio , no se han vuelto así con la muerte.

    Están encima de las sombras.

    Entre el espectro y el vivo se sitúa la idea especial del vampirismo.”

    TENGO MIEDO DE MI

    “No tengo miedo de un peligro . Si entrase un hombre, lo mataría sin que me temblara ni un músculo. No tengo miedo de los fantasmas; no creo en lo sobrenatural.

    No tengo miedo de los muertos; creo en la aniquilación definitiva de todo ser que desaparece.

    ¿Entonces?…

    sí, ¿entonces?…

    Pues bien! Tengo miedo de mí mismo!

    Tengo miedo del miedo!


    miedo de la angustia de la mente que se extravía, miedo de esa horrible sensación que es el terror incomprensible…

    Tengo miedo de los muros, de los muebles, de los objetos familiares que se animan , para mi, de una especie de vida animal.

    Tengo miedo sobre todo de la horrible turbación de mi pensamiento, de la razón que se me escapa en un caos, extraviada por una misteriosa angustia invisible…”ººº

    TENGO MIEDO DE MI.

    GUY DE MAUPASSANT ¿EL? 1883

    La vida de Maupassant


     
    • ROXANA 20:19 el 31 marzo 2010 Permalink | Responder

      Piienso que lo feo es un concepto subjetivo, en la práctica, si bien podemos definirlo, hay que tener en cuenta que depende mucho de factores culturales,sociales, temporales y otros, que hacen que algo o alguien o alguna situacion sea “fea”. Me explico, no citar que es lo feo para tal o cual filósofo, porque varían, por mencionar algunos, Platón o Heidegger o fulano de tal…Desde ya lo feo es lo no agradable a los sentidos, incluso a la razón (en un sentido amplio), porque puede ser feo algo con lo que no estoy de acuerdo, etc. Se puede decir que lo feo es lo que carece de hermosura, es lo que no tiene simetria estética para el observador o el sujeto, ojo que eso depende de las influencias culturales que posean. Por ejm. los dientes negros en Vietnam son hermosos para su cultura o sea agradable, cosa que en USA y otros es desagradable, es feo porque se estila los dientes blancos…Tb lo feo puede ser lo desfavorable, lo aberrante, etc caracteristicas ligadas a reacciones frente a los fenómenos, el hombre en lo cotidiano pudiendo decir que lo feo no es bueno, aunque sigo acotando que es subjetivo.

  • flosofar 7:47 el 22 January 2010 Permalink | Responder  

    para estudiar y hacer filosofía 

     
  • flosofar 6:09 el 22 January 2010 Permalink | Responder  

    EL FILOSOFAR COMO PROCESO 

    El filosofar suele entenderse como el proceso activo mediante el cual se construye la filosofía a través de la reflexión, el análisis y el juicio crítico personal de cada individuo en particular.

    LA ACTITUD FILOSÓFICA Y EL FILOSOFAR.

    ¿Qué nos motiva a filosofar, a hacer filosofía?

     

    Si bien  es cierto que no estamos ejerciendo la conciencia crítica a cada instante parece que existen preguntas, grandes interrogantes comunes a todos los hombres , que en algún momento llaman nuestra atención y producto de la vida misma se despiertan en nosotros.

    ¿Qué es la felicidad?        ¿El bien?              ¿El mal?   

              ¿La belleza?        ¿La fealdad? ¿La vida?         

    ¿La muerte?            ¿Existe Dios?         ¿Es todo azar?

                                           ¿Y el destino?

    ¿La verdad?   ¿Qué es lo real?    ¿Y lo aparente?…

                        ¿Qué acción es moralmente buena?

     

                                                  ¿Ser persona?                                                     

                            ¿Humano?         

                                                 

    Estas y otras tantas más son preguntas filosóficas que remiten a problemas filosóficos.

    ¡HAGAMOS FILOSOFÍA!

                                                                         EJERCICIO.

                      Observa el siguiente documental.

    Distingue tres supuestos presentes en la argumentación.

    Justifica en cada caso por qué lo son.

    ¿Puedes encontrarlos todos?

    Aporta tu punto de vista al respecto.

    Puedes consultar otras fuentes para realizar el trabajo, su condición es citarlas.

     

    Si lo deseas publica la respuesta en el comentario al pie de la entrada o evíala al grupo de Facebook “filosofía cotidiana”.

     

             

                                      LA PREGUNTA FILOSÓFICA

     

    Una pregunta filosófica es una interrogante abierta.

    No admite hasta ese momento una respuesta final , acabada que garantizaría una certeza de la misma, sino que posibilita la existencia de múltiples puntos de vista al respecto y si nos demuestra lo inconcluso de nuestro conocimiento…

    Sin embargo Sócrates, Atenas [470 A.C. – 399 A.C]   sostenía  “Sólo se que no se nada”, esta fue reconocida como la aceptación de la docta ignorancia o la ignorancia del sabio que valora el conocimiento adquirido pero que sin embargo percibe la lejanía del horizonte.

    Además la pregunta filosófica es relativa puesto que el contexto para la búsqueda de posibles respuestas dependerá de un conjunto de supuestos personales o colectivos que si bien pueden afectar de modo universal a toda la humanidad en su conjunto no tienen por qué ser totalmente compartidos.

     

                         LOS PROBLEMAS FILOSÓFICOS

     

    “Se ha reconocido con frecuencia que el planteamiento de los problemas  es una de las tareas filosóficas primordiales.

    La problematización de todo lo que se le presenta, tanto de la realidad como de las proposiciones sobre ellas es misión de la filosofía.

    Y como lo más problemático es la filosofía misma, ella se convierte en su principal problema…Pero en filosofía no se trata de coleccionar problemas, sino de trazar el marco dentro del cual los problemas adquieren sentido y ofrecen perspectivas de investigación.

    La filosofía no trata simplemente cualquier problema sino, por lo menos, reflexiona también sobre el carácter del planteamiento del problema…”

    Berttolini Marisa, Langón Mauricio y Quintela Mabel. ¿Qué es Filosofía? Az Bs As 1997

    Y CERRAMOS ESTA ENTRADA CON UN POCO DE HUMOR FILOSÓFICO.

    Los más grandes filósofos de la historia griega y alemana juegan un muy particular partido de fútbol…

     
    • Ricardo 20:33 el 22 enero 2010 Permalink | Responder

      Siguiendo al segundo Wittgenstein, hay diversos juegos de lenguaje con sus reglas lingüísticas propias, en donde los significados son dados por los modos de vida. Ampliando al segundo Wittgenstein podemos decir que las filosofías son diversos juegos de lenguaje que siguen diversas tradiciones culturales. Para tomar conciencia de, a que juego de lenguaje filosófico (JLF) estamos jugando tenemos que hacer lo que enseñaba Sócrates: conócete a ti mismo, de modo de identificar tu propio JLF; luego de ello quizás te des cuenta que no te libera sino que has estado sometido y dominado por discursos que tienen determinados intereses (Habermas) entonces nos ponemos a buscar y crear lenguajes liberadores. Al comienzo de cada trabajo de investigación filosófica tendremos que especificar que juego de lenguaje filosófico estamos jugando y que saberes estamos articulando. Por ejemplo: yo soy un pensador dialéctico (Hegel-Marx), un hermenéutico del lenguaje (Dilthey, Gadamer), un epistemólogo de la complejidad (Morin), un fenomenista en ontología (Sartre), teólogo de la liberación (JL Segundo) y de praxis ética liberadora (Rebellato, Freire).

  • flosofar 6:43 el 21 January 2010 Permalink | Responder  

    NO ES LO MISMO COMIENZO QUE ORIGEN… 

    Con comienzo de la Filosofía nos estamos refiriendo a la época histórica de su inicio y a las condiciones que la hicieron posible.

    El video que observamos corresponde a la la serie Cosmos realizada por el astrónomo Carl Sagan.

    La ciudad estado de Mileto, sobre las costas del mar Egeo se supone que fue el lugar en donde comenzó a desarrollarse el pensamiento filosófico.

    ¿Es posible identificar un primer filósofo? Si bien parece una acción arriesgada se suele considerar que Tales de Mileto allá por el siglo VII A.C lo fue.

    “¿Qué es lo que llevó y lleva a los hombres a la filosofía? ¿Qué es lo que mueve a los hombres a filosofar? Contestar a estas preguntas es buscar los orígenes de la filosofía.

    Así entendido, origen no es lo mismo que comienzo. Por comienzo se entiende el momento histórico en que los hombres empezaron a filosofar.

    Por origen se entiende la fuente de la que mana el impulso que mueve al hombre a filosofar…”

    Obiols, Guillermo Nuevo curso de Lógica y Filosofía Kapelusz Bs. As 1997

    EL PRINCIPIO ORIGINARIO

    “…Para TALES (640?-546), eco de los mitos orientales
    del caos acuoso originario, el principio es el
    agua, sustancia móvil y fluyente de manera particular,
    de la cual ha emergido y es sostenida la tierra,
    y toda vida y toda cosa es engendrada y nutrida por
    ella. Para ANAXIMANDRO (610-546), es lo infinito,
    indeterminado cualitativamente y sin límites, como
    el mítico caos y quizás como aquel agitado por
    tempestades, en cuyo centro surgen aquí y allá
    torbellinos sin número, produciendo cada uno de
    ellos la formación de un mundo, por el movimiento
    de rotación que en la masa rodante separa y
    distribuye los contrarios (raro – denso, caliente -frío,
    seco-húmedo), los unos hacia la periferia, los otros
    hacia el centro del torbellino: esta separación
    engendra la lucha e injusticia recíproca, cuyo castigo
    se realiza por una ley inmanente de justicia mediante
    la destrucción de los opuestos y el retorno periódico
    a la unidad primordial…”

    Mondolfo, Rodolfo. El pensamiento antiguo. Tomo I.Buenos Aires Losada 1942

    Es que los primeros filósofos en esos comienzos históricos se preguntaron por la Naturaleza buscando un principio originario que diera cuenta de la realidad.

    “En los presocráticos no aparecen ya los dioses generando el cosmos (orden), sino que intentan explicar las cosas a partir de algo que se encuentra dentro de ellas, que las constituye internamente; se trata en este caso de elementos materiales aun cuando la presencia de rasgos mítico-cosmogónicos no han desaparecido por completo.

    Se puede decir que pretenden buscar el constitutivo último de las cosas, un principio tanto genético como constitutivo, el arjé, al que también llaman naturaleza…”

    Marcial Caballero y otros en Noesis Historia de la Filosofía Vicens Vives Barcelona 1998.


     
  • flosofar 6:13 el 21 January 2010 Permalink | Responder  

    EL BARNIZ DE FILOSOFÍA… 

    ¿Para qué barnizamos un mueble? La idea es protegerlo ante cualquier tipo de deterioro, metafóricamente Bertrand Russell nos habla de ello,Filósofo y matemático británico 1872-1970  recibió también el premio Nobel de Literatura en 1950.

    “El hombre que no tiene ningún barniz de filosofía, va por la vida prisionero de los prejuicios que derivan del sentido común, de las creencias habituales en su tiempo y en su país, y de las que se han desarrollado en su espíritu sin la cooperación ni el consentimiento deliberado de su razón. Para este hombre el mundo tiende a hacerse preciso, definido, obvio, los objetos habituales no le suscitan [problema alguno, y las posibilidades no familiares son desdeñosamente rechazadas. Desde el momento en que empezamos a filosofar, hallamos por el-contrario que aun los objetos más ordinarios conducen a problemas a los cuales solo podemos dar respuestas muy incompletas. La filosofía, aunque incapaz de decirnos con certeza cuál es la verdadera respuesta a las dudas que suscita, es capaz de sugerir diversas posibilidades que amplían nuestros pensamientos v nos liberan de la tiranía de la costumbre. Así, el disminuir nuestro sentimiento de certeza sobre lo que las cosas son, aumenta en alto grado nuestro conocimiento de lo que pueden ser; rechaza el dogmatismo algo arrogante de los que no se han introducido jamás en la religión de la duda liberadora y guarda vivaz nuestro sentido de la admiración, presentando los objetos familiares en un aspecto no familiar”.

    Los problemas de la Filosofía.

    El valor de la filosofía

    Russell Bertrand. Los problemas de la Filosofía Barcelona Labor 1928.

    Habiendo llegado al final de nuestro breve resumen de los problemas de la filosofía, bueno será considerar, para concluir, cuál es el valor de la filosofía y por qué debe ser estudiada. Es tanto más necesario considerar esta cuestión, ante el hecho de que muchos, bajo la influencia de la ciencia o de los negocios prácticos, se inclinan a dudar que la filosofía sea algo más que una ocupación inocente, pero frívola e inútil, con distinciones que se quiebran de puro sutiles y controversias sobre materias cuyo conocimiento es imposible.

    Esta opinión sobre la filosofía parece resultar, en parte, de una falsa concepción de los fines de la vida, y en parte de una falsa concepción de la especie de bienes que la filosofía se esfuerza en obtener. Las ciencias físicas, mediante sus invenciones, son útiles a innumerables personas que las ignoran totalmente: así, el estudio de las ciencias físicas no es sólo o principalmente recomendable por su efecto sobre el que las estudia, sino más bien por su efecto sobre los hombres en general.

    Esta utilidad no pertenece a la filosofía. Si el estudio de la filosofía tiene algún valor para los que no se dedican a ella, es sólo un efecto indirecto, por sus efectos sobre la vida de los que la estudian. Por consiguiente, en estos efectos hay que buscar primordialmente el valor de la filosofía, si es que en efecto lo tiene.

    Pero ante todo, si no queremos fracasar en nuestro empeño, debemos liberar nuestro espíritu de los prejuicios de lo que se denomina equivocadamente «el hombre práctico». El hombre «práctico», en el uso corriente de la palabra, es el que sólo reconoce necesidades materiales, que comprende que el hombre necesita el alimento del cuerpo, pero olvida la necesidad de procurar un alimento al espíritu. Si todos los hombres vivieran bien, si la pobreza y la enfermedad hubiesen sido reducidas al mínimo posible, quedaría todavía mucho que hacer para producir una sociedad estimable; y aun en el mundo actual los bienes del espíritu son por lo menos tan importantes como los del cuerpo. El valor de la filosofía debe hallarse exclusivamente entre los bienes del espíritu, y sólo los que no son indiferentes a estos bienes pueden llegar a la persuasión de que estudiar filosofía no es perder el tiempo.

    La filosofía, como todos los demás estudios, aspira primordialmente al conocimiento. El conocimiento a que aspira es aquella clase de conocimiento que nos da la unidad y el sistema del cuerpo de las ciencias, y el que resulta del examen crítico del fundamento de nuestras convicciones, prejuicios y creencias. Pero no se puede sostener que la filosofía haya obtenido un éxito realmente grande en su intento de proporcionar una respuesta concreta a estas cuestiones. Si preguntamos a un matemático, a un mineralogista, a un historiador, o a cualquier otro hombre de ciencia, qué conjunto de verdades concretas ha sido establecido por su ciencia, su respuesta durará tanto tiempo como estemos dispuestos a escuchar. Pero si hacemos la misma pregunta a un filósofo, y éste es sincero, tendrá que confesar que su estudio no ha llegado a resultados positivos comparables a los de las otras ciencias. Verdad es que esto se explica, en parte, por el hecho de que, desde el momento en que se hace posible el conocimiento preciso sobre una materia cualquiera, esta materia deja de ser denominada filosofía y se convierte en una ciencia separada. Todo el estudio del cielo, que pertenece hoy a la astronomía, antiguamente era incluido en la filosofía; la gran obra de Newton se denomina Principios matemáticos de la filosofía natural. De un modo análogo, el estudio del espíritu humano, que era, todavía recientemente, una parte de la filosofía, se ha separado actualmente de ella y se ha convertido en la ciencia psicológica. Así, la incertidumbre de la filosofía es, en una gran medida, más aparente que real; los problemas que son susceptibles de una respuesta precisa se han colocado en las ciencias, mientras que sólo los que no la consienten actualmente quedan formando el residuo que denominamos filosofía.

    Sin embargo, esto es sólo una parte de la verdad en lo que se refiere a la incertidumbre de la filosofía. Hay muchos problemas —y entre ellos los que tienen un interés más profundo para nuestra vida espiritual— que, en los límites de lo que podemos ver, permanecerán necesariamente insolubles para el intelecto humano, salvo si su poder llega a ser de un orden totalmente diferente de lo que es hoy. ¿Tiene el Universo una unidad de plan o designio, o es una fortuita conjunción de átomos? ¿Es la conciencia una parte del Universo que da la esperanza de un crecimiento indefinido de la sabiduría, o es un accidente transitorio en un pequeño planeta en el cual la vida acabará por hacerse imposible? ¿El bien y el mal son de alguna importancia para el Universo, o solamente para el hombre? La filosofía plantea problemas de este género, y los diversos filósofos contestan a ellos de diversas maneras. Pero parece que, sea o no posible hallarles por otro lado una respuesta, las que propone la filosofía no pueden ser demostradas como verdaderas. Sin embargo, por muy débil que sea la esperanza de hallar una respuesta, es una parte de la tarea de la filosofía continuar la consideración de estos problemas, haciéndonos conscientes de su importancia, examinando todo lo que nos aproxima a ellos, y manteniendo vivo este interés especulativo por el Universo, que nos expondríamos a matar si nos limitáramos al conocimiento de lo que puede ser establecido mediante un conocimiento definitivo. Verdad es que muchos filósofos han pretendido que la filosofía podía establecer la verdad de determinadas respuestas sobre estos problemas fundamentales. Han supuesto que lo más importante de las creencias religiosas podía ser probado como verdadero mediante una demostración estricta. Para juzgar sobre estas tentativas es necesario hacer un examen del conocimiento humano y formarse una opinión sobre sus métodos y limitaciones. Sería imprudente pronunciarse dogmáticamente sobre estas materias; pero si las investigaciones de nuestros capítulos anteriores no nos han extraviado, nos vemos forzados a renunciar a la esperanza de hallar una prueba filosófica de las creencias religiosas. Por lo tanto, no podemos alegar como una prueba del valor de la filosofía una serie de respuestas a estas cuestiones. Una vez más, el valor de la filosofía no puede depender de un supuesto cuerpo de conocimientos seguros y precisos que puedan adquirir los que la estudian.

    De hecho, el valor de la filosofía debe ser buscado en una, larga medida en su real incertidumbre. El hombre que no tiene ningún barniz de filosofía, va por la vida prisionero de los prejuicios que derivan del sentido común, de las creencias habituales en su tiempo y en su país, y de las que se han desarrollado en su espíritu sin la cooperación ni el consentimiento deliberado de su razón. Para este hombre el mundo tiende a hácerse preciso, definido, obvio; los objetos habituales no le suscitan problema alguno, y las posibilidades no familiares son desdeñosamente rechazadas.

    Desde el momento en que empezamos a filosofar, hallamos, por el contrario, como hemos visto en nuestros primeros capítulos, que aun los objetos más ordinarios conducen a problemas a los cuales sólo podemos dar respuestas muy incompletas.

    La filosofía, aunque incapaz de decirnos con certeza cuál es la verdadera respuesta a las dudas que suscita, es capaz de sugerir diversas posibilidades que amplían nuestros pensamientos y nos liberan de la tiranía de la costumbre. Así, el disminuir nuestro sentimiento de certeza sobre lo que las cosas son, aumenta en alto grado nuestro conocimiento de lo que pueden ser; rechaza el dogmatismo algo arrogante de los que no se han introducido jamás en la región de la duda liberadora y guarda vivaz nuestro sentido de la admiración, presentando los objetos familiares en un aspecto no familiar.

    Aparte esta utilidad de mostrarnos posibilidades insospechadas, la filosofía tiene un valor —tal vez su máximo valor— por la grandeza de los objetos que contempla, y la liberación de los intereses mezquinos y personales que resultan de aquella contemplación. La vida del hombre instintivo se halla encerrada en el círculo de sus intereses privados: la familia y los amigos pueden incluirse en ella, pero el resto del mundo no entra en consideración, salvo en lo que puede ayudar o entorpecer lo que forma parte del círculo de los deseos instintivos. Esta vida tiene algo de febril y limitada. En comparación con ella, la vida del filósofo es serena y libre. El mundo privado, de los intereses instintivos, es pequeño en medio de un mundo grande y poderoso que debe, tarde o temprano, arruinar nuestro mundo peculiar. Salvo si ensanchamos de tal modo nuestros intereses que incluyamos en ellos el mundo entero, permanecemos como una guarnición en una fortaleza sitiada, sabiendo que el enemigo nos impide escapar y que la rendición final es inevitable. Este género de vida no conoce la paz, sino una constante guerra entre la insistencia del deseo y la importancia del querer. Si nuestra vida ha de ser grande y libre, debemos escapar, de uno u otro modo, a esta prisión y a esta guerra.

    Un modo de escapar a ello es la contemplación filosófica. La contemplación filosófica, cuando sus perspectivas son muy amplias, no divide el Universo en dos campos hostiles: los amigos y los enemigos, lo útil y lo adverso, lo bueno y lo malo; contempla el todo de un modo imparcial. La contemplación filosófica, cuando es pura, no intenta probar que el resto del Universo sea afín al hombre. Toda adquisición de conocimiento es una ampliación del yo, pero esta ampliación es alcanzada cuando no se busca directamente. Se adquiere cuando el deseo de conocer actúa por sí solo, mediante un estudio en el cual no se desea previamente que los objetos tengan tal o cual carácter, sino que el yo se adapta a los caracteres que halla en los objetos. Esta ampliación del yo no se obtiene, cuando, partiendo del yo tal cual es, tratamos de mostrar que el mundo es tan semejante a este yo, que su conocimiento es posible sin necesidad de admitir nada que parezca serle ajeno. El deseo de probar esto es una forma de la propia afirmación, y como toda forma de egoísmo, es un obstáculo para el crecimiento del yo que se desea y del cual conoce el yo que es capaz. El egoísmo, en la especulación filosófica como en todas partes, considera el mundo como un medio para sus propios fines; así, cuida menos del mundo que del yo, y el yo pone límites a la grandeza de sus propios bienes. En la contemplación, al contrario, partimos del no yo, y mediante su grandeza son ensanchados los límites del yo; por el infinito del Universo, el espíritu que lo contempla participa un poco del infinito.

    Por esta razón, la grandeza del alma no es favorecida por esos filósofos que asimilan el Universo al hombre. El conocimiento es una forma de la unión del yo con el no yo; como a toda unión, el espíritu de dominación la altera y, por consiguiente, toda tentativa de forzar el Universo a conformarse con lo que hallamos en nosotros mismos. Es una tendencia filosófica muy extendida la que considera el hombre como la medida de todas las cosas, la verdad hecha para el hombre, el espacio y el tiempo, y los universales como propiedades del espíritu, y que, si hay algo que no ha sido creado por el espíritu, es algo incognoscible y que no cuenta para nosotros. Esta opinión, si son correctas nuestras anteriores discusiones, es falsa; pero además de ser falsa, tiene por efecto privar a la contemplación filosófica de todo lo que le da valor, puesto que encadena la contemplación al yo. Lo que denomina conocimiento no es una unión con el yo, sino una serie de prejuicios, hábitos y deseos que tejen un velo impenetrable entre nosotros y el mundo exterior. El hombre que halla complacencia en esta teoría del cono cimiento es como el que no abandona su círculo doméstico por temor a que su palabra no sea ley. La verdadera contemplación filosófica, por el contrario, halla su satisfacción en toda ampliación del no yo, en todo lo que magnifica el objeto contemplado, y con ello el sujeto que lo contempla. En la contemplación, todo lo personal o privado, todo lo que depende del hábito, del interés propio o del deseo perturba el objeto, y, por consiguiente, la unión que busca el intelecto. Al construir una barrera entre el sujeto y el objeto, estas cosas personales y privadas llegan a ser una prisión para el intelecto. El espíritu libre verá, como Dios lo pudiera ver, sin aquí ni ahora, sin esperanza ni temor —fuera de las redes de las creencias habituales y de los prejuicios tradicionales —serena, desapasionadamente, y sin otro deseo que el del conocimiento, casi un conocimiento impersonal, tan puramente contemplativo como sea posible alcanzarlo para el hombre. Por esta razón también, el intelecto libre apreciará más el conocimiento abstracto y universal, en el cual no entran los accidentes de la historia particular, que el conocimiento aportado por los sentidos, y dependiente, como es forzoso en estos conocimientos, del punto de vista exclusivo y personal, y de un cuerpo cuyos órganos de los sentidos deforman más que revelan. El espíritu acostumbrado a la libertad y a la imparcialidad de la contemplación filosófica, guardará algo de esta libertad y de esta imparcialidad en el mundo de la acción y de la emoción. Considerará sus proyectos y sus deseos como una parte de un todo, con la ausencia de insistencia que resulta de ver que son fragmentos infinitesimales en un mundo en el cual permanece indiferente a las acciones de los hombres. La imparcialidad que en la contemplación es el puro deseo de la verdad, es la misma cualidad del espíritu que en la acción se denomina justicia, y en la emoción es este amor universal que puede ser dado a todos y no sólo a aquellos que juzgamos útiles o admirables. Así, la contemplación no sólo amplia los objetos de nuestro pensamiento, sino también los objetos de nuestras acciones y afecciones; nos hace ciudadanos del Universo, no sólo de una ciudad amurallada, en guerra con todo lo demás. En esta ciudadanía del Universo consiste la verdadera libertad del hombre, y su liberación del vasallaje de las esperanzas y los temores limitados.

    Para resumir nuestro análisis sobre el valor de la filosofía: la filosofía debe ser estudiada, no por las respuestas concretas a los problemas que plantea, puesto que, por lo general, ninguna respuesta precisa puede ser conocida como verdadera, sino más bien por el valor de los problemas mismos; porque estos problemas amplían nuestra concepción de lo posible, enriquecen nuestra imaginación intelectual y disminuyen la seguridad dogmática que cierra el espíritu a la investigación; pero, ante todo, porque por la grandeza del Universo que la filosofía contempla, el espíritu se hace a su vez grande, y llega a ser capaz de la unión con el Universo que constituye su supremo bien.

     
    • osama 2:47 el 17 mayo 2012 Permalink | Responder

      yo creo que la filosofia, es una completa perdida del tiempo, no tiene sentido, no se vasa en nada, no se vasa em hechos cientificos ni religiosos, se podria decir que la filosofia es la utilidad del ignorante que no sabe desifrar la ciencia ni la religion. en mi opiñon creo que la filosofia te aleja de Dios, y la filosofia la considero algo que no tiene una prueba exsacta!!! chau!! desde uruguay lo saluda el jojojo!!!

  • flosofar 5:11 el 21 January 2010 Permalink | Responder  

    PERO ALGUNA IDEA TENEMOS… 

    LA FILOSOFÍA, ¿UN SABER SIN SUPUESTOS?

    Para Juan Carlos Yeanplong, otro filósofo uruguayo contemporáneo , la Filosofía debe ser una actividad crítico-práctica, es decir que sirva para interpretar al mundo (aspecto teórico) con el fin de transformarlo (aspecto práctico), en aras de mejores calidades de vida individuales y colectivas.

    Este extracto pertenece a su obra La comunicación el lenguaje y los signos.Editada en Montevideo por Tae en 1994.

    Aquí Yeanplong nos presenta a la Filosofía como una actividad crítica del pensamiento que requiere analizar, evaluar y juzgar desde un punto de vista personal los distintos acontecimientos que hacen al ser humano como tal.

    Es decir, toda la realidad puede merecer de hecho, un análisis filosófico en sus diferentes planos.

    Por otro lado , Guillermo Obiols, filósofo argentino (1950-2002 sostuvo que la Filosofía aspira a constituirse en un saber sin supuestos, en un saber que sea fundamento de cualquier otro saber , o al menos, en un saber en el que cualquier supuesto pueda ser tematizado…discutido, argumentado.

    Obiols, Guillermo Nuevo curso de Lógica y Filosofía Kapelusz Bs. As. 1997

    LA FILOSOFÍA : ¿UN SABER SIN SUPUESTOS?

    ¿Qué es un supuesto? Bueno, la Real Academia Española nos dice lo siguiente

    supuesto.

    (Del part. irreg. de suponer; lat. supposĭtus).

    1. m. Objeto y materia que no se expresa en la proposición, pero es aquello de que depende, o en que consiste o se funda, la verdad de ella.

    2. m. Suposición, hipótesis.

    Por lo tanto una de entre varias formas diferentes de caracterizar a la Filosofía puede estar dada precisamente por considerarla como aquella actividad crítica del pensamiento que tiende a identificar supuestos, presentes en las diversas argumentaciones planteadas.

    Algunos ejemplos.

    1- Dios existe.

    Esta afirmación presenta al menos dos supuestos, el de Dios y una determinada noción de existencia.

    Tal aseveración nos obliga a preguntar qué se entiende por Dios y por existencia porque una cosa es la existencia de un objeto como idea y otra muy distinta la existencia extramental de ese objeto.

    2- Las cosas son como son y no como nosotros queremos que sean.

    Esta afirmación tomada a la ligera puede hacernos caer en un realismo ingenuo, es decir creer únicamente en lo que vemos y tal cual lo percibimos.

    A quien conoce se le denomina Sujeto Cognoscente y este se encuentra limitado tanto por factores biológicos como por factores culturales.

    ¿Podemos observar las ondas infrarrojas a simple vista? No.

    Si ahora veo la pantalla de la computadora, lo creo porque tengo la noción previa de una pantalla en el monitor y de una computadora. Para quien nunca hubiera visto una, le sería imposible describirla en los mismos términos que nosotros puesto que su aprendizaje cultural ha sido diferente.

    3- Nadie cambia verdaderamente en la vida.

    Aquí hay diversas suposiciones.

    Una de ellas pasa por una determinada noción de verdad.

    Ante ello nos preguntamos ¿qué es la verdad? ¿Una copia fiel de la realidad? ¿Simplemente una relación coherente entre lo que expresamos?

    También podríamos preguntarnos ¿Hasta qué punto nos conocemos a nosotros mismos como para saber que todo cambio es imposible? ¿Nos podemos conocer absolutamente?

    ¿Y a los demás?

    Estas interrogantes también nos llevan a cuestiones más complejas como el significado de conocimiento, razón, yo, identidad, conciencia…interrogantes que no necesariamente tienen una respuesta compartida y universalmente aceptada.

     
    • Leandro 21:18 el 27 marzo 2010 Permalink | Responder

      Hola amigos.
      Soy Leandro Machado 5 artístico 2 liceo departamental.

      Soy estudiante de Gabriel,en filosofía.
      Me gustaría que participaran en nuestra web y agreguen sus materiales si quieren o necesitan ayuda.

      Me acordé de esta pagina hace poco , mi madre, Rosalba Herrera también asistirá a algunos congresos y ya ah asistido

    • flosofar 4:14 el 28 marzo 2010 Permalink | Responder

      Gracias por tu sugerencia.
      Puedes generar un enlace o simplemente incorporar textos e imágenes de forma directa con el modo de edición que prefieras.
      Recomendamos a quienes lo deseen visitar vuestra página:
      http://www.portalartistico.co.cc

  • flosofar 3:53 el 21 January 2010 Permalink | Responder  

    ¿QUÉ ES LA FILOSOFÍA? 

    Lo que la Filosofía es no tiene hoy en día una respuesta universalmente aceptada.

    Si partimos de su Etimología se puede interpretar como amor a la sabiduría.

    Sin embargo los términos “filo” y “sabiduría” tienen más de un significado posible.

    Además de amor, por “filo” se podría interpretar “aspiración” y “simpatía”.

    Aspiración de aquello que no tengo y en tanto que no lo poseo lo deseo con mayor intensidad.

    ¿Te ha sucedido el desear un objeto y luego que lo consigues darte cuenta que no colmó tus expectativas y que de una forma u otra te sigues sintiendo incompleto?

    La sabiduría (Sofía) tal vez vaya llenando en nosotros esa carencia y dotándonos de la completitud aunque eso es todavía muy discutible.

    En ese sentido los antiguos griegos hablaban de ataraxia o imperturbabilidad.

    Marisa Berttolini y Mabel Quintela filósofas uruguayas nos hablan de la sabiduría como una práctica sabia de vida, cuidadosa y reflexiva tanto en el plano teórico del conocer como en el plano práctico del obrar, es decir, del hacer.

    Según ellas esta sabiduría se diferencia del saber, término que denota un conjunto de conocimientos teóricos de los cuales tenemos garantía de su certeza.

    OBRA CITADA : BERTTOLINI MARISA, QUINTELA MABEL Y LANGÓN MAURICIO: ¿QUÉ ES FILOSOFÍA? A.Z BS.AS. 1997

    ¿Tienes alguna certeza? ¿Podrías destacar al menos dos?

    ¿Crees que es importante tenerlas? ¿Por qué?

    ¿Experimentaste alguna vez ese sentimiento de incompletitud?

    ¿Puedes recordar al menos dos situaciones?

     
  • flosofar 3:40 el 21 January 2010 Permalink | Responder  

    ¡Hola, mundo! 

    Bienvenidos a filosofiacotidiana en wordpress. Este pretende ser un espacio dedicado a la introducción filosófica, una condición interesante para continuar haciendo filosofía.

    Al igual que en el FORO de Filosofía Cotidiana en Facebook pueden establecer comentarios a modo de sugerencia y proponer temas a tratar.

    Muchas gracias por su participación.

     
    • Señor WordPress 3:40 el 21 enero 2010 Permalink | Responder

      Hi, this is a comment.
      To delete a comment, just log in, and view the posts’ comments, there you will have the option to edit or delete them.

    • Édver Delgado 17:22 el 22 enero 2010 Permalink | Responder

      Me ha gustado el sitio de filosofía cotidiana.

      Les agradezco y los animo a seguir permitiendo que el mundo piense y construya así realidades más activas.

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