ANÁLISIS DE UN PROBLEMA FILOSÓFICO


¿QUÉ ES LO FEO?

A modo de ejemplo te proponemos analizar un problema filosófico, sin embargo queremos aclarar desde ya que existen múltiples formas de hacerlo y esta es tan solo una perspectiva entre tantas…

Para ello nos basaremos en la obra de Umberto Eco: “Historia de la Fealdad”.

Actividad:

¿Qué es lo feo según tu punto de vista? ¿Y lo bello?

Si los encuentras destaca al menos tres elementos de fealdad y belleza en la representación de Peter Paulus Rubens.

LO SINIESTRO

Lo siniestro. Sigmund Freud [P.D.F]

LO FEO DE SITUACIÓN

“En una historia de la fealdad hay que incluir también lo que podríamos considerar feo de situación.

Imaginemos que nos encontramos en una habitación familiar, con una hermosa lámpara sobre la mesa: de repente, la lámpara se eleva en el aire.

La lámpara ,la mesa y la habitación siguen siendo las mismas , pero la situación se ha vuelto inquietante y , como no podemos explicarla, nos resulta angustiosa, o según la resistencia de nuestros nervios, terrorífica.

Es el principio por el que se rigen los episodios de fantasmas y otros acontecimientos sobrenaturales , en los que nos espanta o nos causa horror algo que no es como debiera ser.


En 1919 Freud escribe una obra sobre lo siniestro.

Es un concepto que existía desde hacía tiempo en la cultura alemana y Freud había hallado en un diccionario una definición se Schelling según la cual es siniestro aquello que debería haber permanecido oculto y que ha salido a la luz.

En 1906, Ernst Jentsch había escrito Sobre la psicología de lo siniestro, donde lo definía como algo inusual, que provoca “incertidumbre intelectual” y que “no se logra comprender”.

Freud se extendía sobra la etimología del término, examinando un campo semántico que abarca en distintas lenguas conceptos como extraño o extranjero…incómodo , que provoca horror angustioso…horripilante…

Freud admitía con Jentsch que sin duda lo siniestro se presenta como antítesis de todo lo que es confortable y tranquilo, pero observaba que no todo lo inusual es siniestro ; recordando a Schelling, afirmaba que resulta siniestro aquello que constituye un regreso de la represión , etc, es , de algo olvidado que emerge de nuevo y, por lo tanto, de algo inusual que aparece tras la supresión de alguna cosa conocida, que había perturbado nuestra infancia personal o la infancia de la humanidad (como el retorno de fantasías primitivas sobre los espectros y otros fenómenos sobrenaturales)

Coherente con sus principios  Freud, retrotraía la represión individual a temores referentes al sexo y especialmente al temor a la castración; de ahí que citara como hechos siniestros situaciones “góticas”, como miembros separados del cuerpo, cabezas cortadas o pies que bailan solos.


SIGMUND FREUD :”LO SINIESTRO”

“No hay duda de que esto pertenece a la esfera de lo angustioso , de lo que genera angustia y horror , y es igualmente cierto que este término no siempre se utiliza en un sentido claramente definible , de manera que casi siempre coincide con lo que se considera angustioso en términos generales …

Lo siniestro es esa clase de sentimiento angustioso que se remonta a lo que conocemos desde hace mucho tiempo, a lo que nos resulta familiar…

La palabra alemana “unheimlich” [siniestro] es evidentemente la antítesis de “heimlich” [confortable, tranquilo, de Heim, casa]…y se deduce lógicamente que si algo suscita angustia es precisamente porque no es conocido y familiar.

Es obvio, no obstante que no todo lo que es nuevo e inusual es angustioso , la relación no es reversible; lo único que se puede decir es que lo nuevo se convierte fácilmente  en angustioso y siniestro ; algunas cosas nuevas son angustiosas, pero ciertamente no todas.

Hay que añadir algo a lo nuevo y a lo inusual para que se vuelva siniestro…” Freud [1919]


El análisis más profundo lo dedicaba al Hombre de la arena de Hoffmann.

En este cuento un niño  empieza a tener pesadillas inexplicables a propósito de un misterioso conocido de su padre , que cree que de noche sube las escaleras que conducen a su habitación , y al que identifica con el hombre del que le hablaba su madre, que arroja arena a los ojos de los niños que no quieren dormir hasta que los ojos desaparecen del rostro.

Freud escribía que “la angustia de perder la vista es muy a menudo un sustituto del miedo a la castración.”

En el relato el protagonista ya mayor, se enamora de una bellísima muchacha, Olimpia, que en realidad es una autómata.

En esta “incertidumbre intelectual” acerca de lo inanimado y lo viviente reaparecería otra situación infantil (en este caso no terrorífica): el deseo de que las muñecas puedan cobrar vida.


Roger Caillois marca una diferencia entre lo maravilloso y lo fantástico, y asigna lo maravilloso a todas las culturas en las que es natural y no sorprende que sucedan cosas sobrenaturales, hasta las creencias en el milagro.

Es lo que sucede también con los cuentos.

Un niño en circunstancias normales no se asusta oyendo explicar o viendo imágenes de seres fabulosos malvados y monstruosos, pero puede sufrir terribles pesadillas si en sueños o en un duermevelas agitado, inmerso en la oscuridad, sueña con la llegada del lobo o tiene la impresión de que la bruja , sobre la que ha fantaseado alegremente durante el día, se asoma a la ventana.

En este sentido, el cuento siempre ha estado repleto de horrores capaces de provocar obsesiones infantiles; piénsese en las apariciones espeluznantes en el Pinocho de Collodi, o en las crueldades que se representan tranquilamente en muchos cuentos o en relatos que se pretenden educativos, como Pedro Melenas Struwwelpeter.


“Es un hombre malo que se aparece a los niños cuando no quieren irse a la cama y les arroja puñados de arena a los ojos hasta que estos sales de las órbitas, gatos sangrientos; entonces, los mete en un saco y al claro de la luna se los da como alimento a sus pequeños , que están en el nido y tienen el pico curbado como las lechuzas; con este picotean los ojos de los niños desobedientes.

Desde entonces se me quedó fijada la terrible imagen del Hombre de la arena; por la noche , cuando las escaleras retumbaban con el ruido de sus pasos, temblaba de miedo y de angustia ; ni siquiera mamá lograba arrancarme otra cosa que no fuera el grito balbuceado entre lágrimas “El Hombre de la arena! El Hombre de la arena!”

Me precipitaba a mi dormitorio y toda la noche me torturaba la horrible aparición …

Muy cerca de la puerta se oye un paso más fuerte, un golpe en el picaporte y la puerta se abre de par en par chirriando. Doy un salto, me armo de valor y prudentemente echo un vistazo detrás de la cortina .

El Hombre de la arena está en el medio de la habitación , delante de mi padre…El misterioso, el temido Hombre de la arena es el viejo abogado Coppelius, que aveces almuerza con nosotros…Imagínate un hombre alto , de anchos hombros , con una enorme cabeza deforme, un rostro terroso, cejas espesas y grises , bajo las que brillan dos ojos verdes y penetrantes como los de los gatos, y una gran naríz carnosa aplastada sobre el labio superior. La boca gruesa se le ensancha en una sonrisa burlona , y entonces aparecen en las mejillas dos manchas rojas , y un extraño sonido , como un silbido, surge de entre sus dientes apretados…”

El mago Sabbioline. Hoffmann. El Hombre de la arena 1816

El Hombre de la arena [P.D.F.]

Por esto autores como Angela Carter o Isael Allende nos remiten al cuento como momento terrorífico.

Freud reconocía que su identificación de lo siniestro con el regreso de la represión se refería a la vida cotidiana, pero destacaba que  el arte cuenta “con muchos medios de los que la vida no puede disponer para producir efectos inquietantes. Por ejemplo, Otra vuelta de tuerca, de Henry James (1898) nos muestra que , cuando los mecanismos ordinarios de la novela gótica ya no conseguían aterrorizar a unos lectores ya advertidos, en la segunda mitad del siglo XIX se recurrió a mecanismos más refinados.

En una vieja mansión rural , un niño y una niña de extraordinaria sensibilidad, Gracia y dulzura son confiados al cuidado de una joven ama de llaves, pero poco a poco la mujer tiene la impresión de que los dos niños no son tan inocentes como le parecían  y de que mantienen contacto con los siniestros fantasmas  de un criado y un ama de llaves anterior.

Todo transcurre en una atmósfera de pesadilla y aunque el lector sospeche que todo es consecuencia de la paranoia de la institutriz, no logra entender ciertos hechos que perecen suceder de verdad.

Domina por completo la incertidumbre intelectual entre lo real y lo imaginado.

Inspirándose de nuevo en Freud, Callois escribe que lo fantástico como siniestro se manifiesta en una cultura en la que se cree que el milagro ya no es posible, y que todo debería poder explicarse según las leyes de la naturaleza, por las que el tiempo no puede retroceder, un individuo no puede estar al mismo tiempo en dos lugares distintos, los objetos no tienen vida, hombres y animales tienen características diferentes, etc.

Lo inexplicable aparece, pues, cuando no encontramos una habitación o un camino que conocíamos perfectamente, cuando los mismos hechos se repiten una y otra vez, un maniquí se anima, lo que se creía un sueño o una pesadilla resulta ser real, aparecen fantasmas , o se sospecha que algunas personas puedan echar el mal de ojo.

El colmo de lo inexplicable inquietante es por último , la aparición de un sosias, es decir, de nuestro doble.

Encontramos apariciones de sosias en Gogol, Gautier, Poe y otros autores, y la experiencia es aún más angustiosa cuando, como en Dostoievski todo el mundo lo considera o parece considerarlo la cosa más normal y aceptable.

Freud recordaba que , si bien en la Antigüedad (cuando el Faraón se aseguraba una especie de supervivencia haciendo esculpir su imagen) el doble era garantía de inmortalidad, en una fase que se ha superado  el narcisismo primario del primitivo y del niño, el fenómeno se convierte en siniestro aviso de muerte.

Un hecho siniestro muy conocido es el vampirismo.

Hoy en día, la literatura y el cine se remiten por lo general al arquetipo del Drácula de Bram Stoker 1897, pero el tema del ser que chupa la sangre ajena para continuar su inquieta vida más allá de la tumba procede de antiguas leyendas.

El vampiro genera angustia no tanto al manifestarse en forma de ser murciélago  con los caninos chorreando sangre , porque en este caso simplemente provoca miedo, como cuando no se tiene la certeza del vampirismo ajeno sino solamente la sospecha.

La sospecha como generadora de inquietud la encontramos en cierta pintura contemporánea cuando una simple casa, con una luz ambigua y aislada en el paisaje se vuelve “haunted”, se carga de significados amenazadores y malignos .

El Kafka de” El proceso” fue maestro de la sospecha , aunque a veces (como en la Metamorfosis) más perturbador que el horror que se muestra y describe (un hombre se despierta convertido en un insecto repugnante) es el hecho de que familiares y conocidos consideren el hecho embarazoso pero completamente normal y no sospechen que el relato habla de nuestra aquiescencia al mal que nos rodea.

Tenemos, por último el retorno de los muertos. Ya Rosenkranz dedicó un análisis a lo espectral en la Estética de lo feo

La muerte por sí misma no es aún espectral. “Podemos velar imperturbables junto a un cadáver . Pero si un soplo de viento agitara el sudario o la luz oscilante desdibujara los rasgos, entonces la idea pura y simple de la vida en el muerto…tendría en sí misma algo de espectral”

El fantasma no tiene la tranquila obviedad de los lémures de la Antigüedad, de los demonios, de los ángeles o de las criaturas fantásticas , que son tal como eran desde el principio.

La aparición del muerto desde el más allá aunque deseáramos que viviera todavía adquiere la condición de una “espantosa anomalía”.


LO ESPECTRAL

KARL ROSENKRANZ Estética de lo feo III 1853

“La contradicción de que el muerto esté aún vivo constituye el horror del miedo a los espectros.

La vida muerta en sí no es espectral: podemos velar imperturbables junto a un cadáver. Pero si un soplo de viento agitara sus rasgos, la idea pura y simple de la vida en el muerto-un pensamiento que tal vez en otra situación podría resultarnos muy grato-tendría en si algo espectral.

Para nosotros la vida acaba con la muerte; la aparición del más allá a través de un difunto tiene el carácter de una anomalía espantosa.

El muerto, perteneciente  al más allá, parece obedecer a las leyes que no conocemos . Con el horror ante el muerto como ser presa de la descomposición , con la veneración por el muerto como ser consagrado, se mezcla el misterio absoluto del futuro.

Para nuestros objetivos estéticos tenemos que separar la sombra del espectro , del mismo modo que hacían los romanos con los lémures y las larvas.

La idea de espíritus que pertenecen desde su origen a otro orden tiene en sí algo de espeluznante, pero no tiene nada de espectral.

Demonios, Ángeles, Gnomos son tal como son desde el principio , no se han vuelto así con la muerte.

Están encima de las sombras.

Entre el espectro y el vivo se sitúa la idea especial del vampirismo.”

TENGO MIEDO DE MI

“No tengo miedo de un peligro . Si entrase un hombre, lo mataría sin que me temblara ni un músculo. No tengo miedo de los fantasmas; no creo en lo sobrenatural.

No tengo miedo de los muertos; creo en la aniquilación definitiva de todo ser que desaparece.

¿Entonces?…

sí, ¿entonces?…

Pues bien! Tengo miedo de mí mismo!

Tengo miedo del miedo!


miedo de la angustia de la mente que se extravía, miedo de esa horrible sensación que es el terror incomprensible…

Tengo miedo de los muros, de los muebles, de los objetos familiares que se animan , para mi, de una especie de vida animal.

Tengo miedo sobre todo de la horrible turbación de mi pensamiento, de la razón que se me escapa en un caos, extraviada por una misteriosa angustia invisible…”ººº

TENGO MIEDO DE MI.

GUY DE MAUPASSANT ¿EL? 1883

La vida de Maupassant


About these ads