¿QUÉ ES LA VERDAD?


“La verdad es la conformidad de un conocimiento con la situación objetiva correspondiente.

Si afirmo, “la puerta está cerrada”, y efectivamente lo está, mi conocimiento es verdadero, en caso contrario es falso.

Distinto es el caso de la validez, si afirmo : “todo A es B” y “todo B es C”. Por lo tanto, “todo A es C”, es un razonamiento válido.

Por falso, llamaremos al conocimiento que no corresponde a la situación objetiva a que se refiere.

Este en realidad no es conocimiento, sino pseudoconocimiento. Toda forma de conocimiento implica la actividad judicativa-el juzgar-, y en todo juicio hay pretensión  de verdad. El hecho de que no siempre podamos decidir por su verdad o falsedad, no implica que este no la posea.

LOS CRITERIOS DE VERDAD.

En el sentir común la idea de verdad se confunde con la idea de realidad.

Solemos decir “ es un animal verdadero”, está presente a mi percepción, no es un juguete; al denunciar las ilusiones y la mentira, la verdad se presenta como una captación de la realidad, del ser.

Pero la verdad no puede identificarse lisa y llanamente con lo que exista.

La noción de verdad sólo tiene sentido en la medida en que el hombre pone su representación de un objeto en relación con el objeto mismo.

Se afirma o niega del objeto alguna cosa: el juicio es el lugar de la verdad o del error. Y los mismos se expresan a través del lenguaje.

Entonces se plantea el problema del criterio de verdad.

¿Qué es lo que garantiza la conformidad al objeto de lo que se afirma de él en el juicio? Acorde al sentido común , afirmamos que la garantía es la experiencia, pero la cosa no es tan fácil en lo que atañe a la verdad metafísica o científica.

LA VERDAD ONTOLÓGICA, DESVELAMIENTO.

Los escolásticos-durante la Edad Media- definían la verdad como adecuación del espíritu o la mente que conoce a la cosa conocida. Pero esta posición que expresa un realismo ingenuo plantea dificultas: una cosa sólo puede adecuarse a sí misma. Pero, ¿qué significa la conformidad?

En rigor, es imposible confrontar la copia y el modelo porque ello implicaría salir del mismo marco de la representación. Si la verdad conduce al ser, se requiere que haya no conformidad sino identidad de naturaleza entre pensamiento y ser.

Esta identidad fue formulada entre otros por Platón y modernamente por Hegel.

La verdad-según el criterio ontológico-no es otra cosa que el Ser desvelándose –quitándose los velos que lo ocultan-a través de un discurso…

LA VERDAD LÓGICA: NO CONTRADICCIÓN.

Pero, ¿cuándo el discurso está seguro de hablar del Ser? ¿No habría de buscar en su propia contextura las garantías de la validez?

Esto es lo que persigue la lógica al mostrar que un enunciado es verdadero formalmente ,es decir, con independencia de su contenido, si se  puede construir por vía deductiva partiendo de otras premisas-enunciados admitidos como verdaderos sin demostrar- postulados o axiomas.

En nuestros días esta corriente está representada por el Círculo de Viena y por los cultores de la lógica simbólica o matemática.

LA VERDAD COMO EFICACIA: EL PRAGMATISMO.

Según William James, uno de los principales representantes del pragmatismo-filosofía de la acción- la inteligencia tiene como misión no el conocer por el conocer, sino el conocimiento orientado a la acción. Según este una idea sólo es verdadera cuando se ha mostrado eficaz. Es decir, una idea es verdadera si es útil. O sea, que se entiende que toda idea se origina en la práctica, y su valor depende de la aplicación efectiva de esta a la realidad.

“La verdad, como dicen los diccionarios, es una propiedad de algunas de nuestras ideas. Significa adecuación con la realidad, así como la falsedad significa inadecuación con ella. Tanto el pragmatismo como el intelectualismo aceptan esta definición, y discuten sólo cuando surge la cuestión de qué ha de entenderse por los términos adecuación y realidad, cuando se juzga a la realidad como algo con lo que hayan de estar de acuerdo nuestras ideas…

Al responder a estas cuestiones, los pragmatistas son analíticos y concienzudos, y los intelectualistas son ligeros e irreflexivos, la noción más popular es que una idea verdadera debe copiar su realidad. Como otros puntos de vista populares, éste sigue la ánalogía de la experiencia más corriente. Nuestras ideas verdaderas de las cosas sensibles reproducen a éstas, sin duda alguna. Cierren ustedes los ojos y piensen en ese reloj de pared y tendrán una verdadera imagen o reproducción de su esfera. Pero su idea acerca de como anda (a menos de que ustedes sean relojeros) no llega a ser una reproducción, aunque pase por tal, pues de ningún modo se enfrenta con la realidad. Aun cuando nos atuviéramos sólo a la palabra andar, ésta tiene su utilidad; y cuando se habla de la función del reloj de marcar la hora o de la elasticidad de su cuerda, es difícil ver exactamente de qué son copias sus ideas.

Adviértese que aquí existe un problema. Donde nuestras ideas no pueden reproducir definitivamente a su objeto, ¿qué significa la adecuación con este objeto? Algunos idealistas parecen decir que son verdaderas cuando son lo que Dios entiende que debemos pensar sobre este objeto. Otros mantienen íntegramente la concepción de la reproducción y hablan como si nuestras ideas poseyeran la verdad en la medida en que se aproximan a ser copias del eterno modo de pensar de lo Absoluto.

Estas concepciones, como verán, invitan a una discusión pragmatista…

El pragmatismo, por otra parte, hace su pregunta usual. Admitida como cierta una idea o creencia -dice-, ¿qué diferencia concreta se deducirá de ello para la vida real de un individuo? ¿Cómo se realizará la verdad? ¿Qué experiencias serán diferentes de las que se obtendrían si estas creencias fueran falsas? En resumen, ¿cuál es, en términos de experiencia, el valor efectivo de la verdad?

En el momento en que el pragmatismo pregunta esta cuestión comprende la respuesta: Ideas verdaderas son las que podemos asimilar, hacer válidas, corroborar y verificar; ideas falsas, son las que no. Esta es la diferencia práctica que supone para nosotros tener ideas verdaderas; éste es, por lo tanto, el significado de la verdad, pues ello es todo lo que es conocido de la verdad.

Esta es la tesis que tengo que defender. La verdad de una idea no es una propiedad estancada inherente a ella. La verdad acontece a una idea. Llega a ser cierta, se hace cierta por los acontecimientos. Su verdad es, en efecto, un proceso, un suceso, a saber: el proceso de verificarse, su verificación. Su validez es el proceso de su validación

El pragmatismo, por otra parte, hace su pregunta usual. Admitida como cierta una idea o creencia -dice-, ¿qué diferencia concreta se deducirá de ello para la vida real de un individuo? ¿Cómo se realizará la verdad? ¿Qué experiencias serán diferentes de las que se obtendrían si estas creencias fueran falsas? En resumen, ¿cuál es, en términos de experiencia, el valor efectivo de la verdad?

En el momento en que el pragmatismo pregunta esta cuestión comprende la respuesta: Ideas verdaderas son las que podemos asimilar, hacer válidas, corroborar y verificar; ideas falsas, son las que no. Esta es la diferencia práctica que supone para nosotros tener ideas verdaderas; éste es, por lo tanto, el significado de la verdad, pues ello es todo lo que es conocido de la verdad.

Esta es la tesis que tengo que defender. La verdad de una idea no es una propiedad estancada inherente a ella. La verdad acontece a una idea. Llega a ser cierta, se hace cierta por los acontecimientos. Su verdad es, en efecto, un proceso, un suceso, a saber: el proceso de verificarse, su verificación. Su validez es el proceso de su validaciónLa Verdad, en singular y con mayúscula, exige abstractamente ser reconocida, pero las verdades concretas en plural, necesitan ser reconocidas sólo cuando su reconocimiento es conveniente. Debe preferirse siempre una verdad a una falsedad cuando se relacionan ambas con una situación dada, pero cuando no ocurre así la verdad no constituye más deber que la mentira..

W. James. El pragmatismo. Fragmentos de la Conferencia Tercera.


LA VERDAD OBJETIVA: CONCEPTUALIZACIÓN.

La certeza lógica es algo vacío-“todo A es B” y “todo B es C”. Por lo tanto, “todo A es C”-se necesita que el lenguaje vuelva a lo real.

Pero en este contacto la verdad se fragmenta : ya no hay sino verdades propias de un campo determinado de la realidad, de una limitada región del ser.

Corresponde a cada ciencia explorar tales zonas y el formular los criterios prácticos de su verdad, que la epistemología revisa y critica permanentemente. Esta descubre entonces que no son únicamente los hechos los que sirven de piedra de toque a la teoría científica, sino que la teoría les da su sentido.

Es pues, el equilibrio de la teoría entera lo que la prueba de los hechos viene a modificar.

La verdad científica aparece así como una conceptualización progresiva de lo real, lo que es a su vez una transformación de nuestros modos de pensar.

Raul Julio Saldaña y Juan Carlos Yeanplong: “Filosofía Programática”. Págs 42- 43  Ediciones De la Plaza. Montevideo 1985

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